No he querido olvidar mencionar un concepto que vimos en lo inicios de la asignatura, el crowdsourcing. Básicamente trata de dejar que el público realice sin ánimo de lucro una serie de tareas que normalmente incumben a un empleado o especialista con una revisión final, al contrario que en la traducción comunitaria. Un caso que lo ejemplifica bien es Facebook, que dejan en manos de los internautas su traducción.
En el caso de la traducción, el crowdsourcing es una cuestión un poco controvertida, pues "descalifica" a los profesionales, ya que cualquiera con un poco de conocimiento del idioma es el que va a realizar esa tarea. El resultado sería un trabajo voluntario y no profesional, pero tiene sentido en este mundo de cantidades inimaginables de información que pretenden llegar a todos de forma gratuita y en el que, por tanto, la contratación de profesionales no tiene cabida.
El crowdsourcing entra dentro del llamado CT3, compuesto también por la traducción comunitaria antes mencionada y la traducción colaborativa (que incluye también a algunos profesionales). Este conjunto ha revolucionado, sin duda, el concepto de la traducción.
Y para más información todavía, podéis consultar el siguiente enlace y el blog del precursor de este movimiento, Jeff Howe:
1 comentario:
Genial! muy interesante!!
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